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DESDE EL INERIOR.

Hay formas  que no gritan, pero capturan miradas.

Como un bolso que no se parece a ningún otro.

Como un gesto que acompaña, que habla de ti.

Esta firma no nació de un plan, sino de una forma de mirar.

Del deseo de crear obetos que conmuevan,

que respiren algo verdadero.

Las piezas nacen despacio, en un taller al sur,

que huele a cuero y a calma.

Allí también se cosen vestidos,para acompañar las escenas.

Y el hogar —con sus muebles, sus jarrones—

se convierte en atrezzo silencioso,

dispuesto a contar poesía sin necesidad de palabras.

No hay colecciones marcadas, ni calendarios que apuren.

Cada forma llega cuando está lista. Cada pieza encuentra su momento.

Hay algo en este oficio que me devuelve al centro.

La lentitud del proceso. El tacto. El olor. El silencio.

Mi remanso de paz.

La posibilidad de imaginar belleza y darle forma con las manos.

No me interesa la moda como industria. Me interesa como lenguaje.

Como una manera de decir algo sin tener que explicarlo.

Si has llegado hasta aquí, quizá compartamos esa forma de mirar:

con atención casi obsesiva al detalle, con sensibilidad, con ese deseo íntimo

de rodearnos de cosas bonitas que nos hablan bajito.

De contemplar belleza en la naturaleza, en lo cotidiano.

Y de atesorar piezas que nos eligen.

— Jazmín